Nada es para siempre


Poesía

Un día al atardecer
le dirás ¡adiós! a la vida.

Naciste al amanecer.
Fuiste flor de primavera.
Disfrutaste la brisa tibia
y el cálido beso del sol.

Te arrulló el trinar de las aves
y contemplaste embelesado
las puestas del sol
y la danza de las mariposas.

Pero, llegó el otoño,
se secaron las flores y las hojas.
Sopló el viento y los árboles desnudos
levantaron sus brazos al cielo
implorando misericordia.

Todos se habían ido:
El sol, las aves y las mariposas;
pero en el corazón de cada semilla
se esconde una esperanza.

Gracias a ellas volverá la primavera,
brillará el sol en el cielo,
cantarán las aves en el bosque
y danzarán las mariposas.

Si guardas semillas en tu alma,
de bondad, de ilusión y de esperanza,
aún en el atardecer de la vida
vivirás en primavera,
sentirás que el mundo es bello
y la gente buena.

Las aves cantarán en tu jardín,
el sol jugará a perseguir mariposas
y un día al atardecer
le dirás ¡adiós! a la vida.

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