Psicología del avaro


El temor, la incertidumbre y la angustia son compañeros inseparables de camino. Las personas tratan de controlar estos sentimientos de muchas formas, pero el intento resulta inútil, porque estos sentimientos forman parte de nosotros, viven pegados a nosotros y nos acompañan a donde quiera que vayamos.

Cuando una persona se siente inferior en un área, trata de compensar este sentimiento sobresaliendo en otra área. Hay quien opina que las obras y la vida de los grandes personajes son el resultado de un reto que se plantearon conscientemente; pero en el fondo, ese reto es una forma de compensar un temor o una frustración inconsciente. 

Según la psicología, cierto grado de temor y de inseguridad estimula el esfuerzo, el deseo de logros y la responsabilidad. Son una forma de lograr el éxito que nos libere del temor y de la angustia. El problema surge cuando las personas se vuelven obsesivas.

La falta de autoestima, de criterios y de valores hace que las personas tengan muchos temores, entre ellos, el miedo a la pobreza, y, en vez de programar su vida de forma inteligente para superarlo, se abocan al trabajo, olvidándose de vivir, olvidándose de que, además del trabajo, nacimos para aprender, para crecer, para evolucionar, para compartir y para ser felices. La falta de estos logros hace que las personas se sientan vacías y pobres.

Los seres humanos tenemos suficiente nivel de evolución genética para ser sabios, libres, exitosos y felices. Cada persona es una semilla humana llena de potencialidades, pero debido a una mala programación mental y a una mala planificación social nos estamos condenados a ser esclavos de muchas formas.

Como el sueldo no alcanza para cubrir los gastos, debido a que trabajamos de forma poco inteligente y poco creativa, estamos condenados a vivir con angustia económica por el resto de nuestra vida, de modo que, el deseo de dinero ocupa la mente y nos olvidamos de aprender y de evolucionar. El problema se agrava cuando el deseo de dinero se convierte en obsesión, en avaricia.

En épocas pasadas el hombre vivía al ritmo de la naturaleza. Trabajaba para vivir, hoy vive para trabajar. La inmensa mayoría de la gente era pobre y aceptaba la pobreza como una situación natural. Se sentía unida a la madre tierra que le proveía de lo necesario para vivir. Como no tenía grandes expectativas, tampoco tenía grandes ambiciones ni necesidades. «Dichosa edad y siglos dichosos aquellos a quienes los antiguos pusieron el nombre de dorados… porque entonces, los que en ellos vivían, ignoraban estas dos palabras de tuyo y mío. Eran en aquella santa edad todas las cosas comunes» Cervantes, El Quijote, Cap. 41.

Muchos creen que el temor a la pobreza se resuelve con dinero y tratan de acumular riqueza como garantía de seguridad para el futuro. Por esta razón se abocan a la adquisición de riqueza, como fórmula mágica, para lograr dichos objetivos, pero no es así, porque, el miedo es un sentimiento que sólo se puede superar con una visión positiva de sí mismo, de la gente y de la vida. Por eso, el avaro se siente impulsado de forma compulsiva a acumular más y más dinero; pero no importa lo que acumule, cada día se siente más vacío.

Cuanto más vacía de valores se siente una persona, más necesita compensar con riqueza y con cosas el vacío interno; por tanto, no llenes tu vida de cosas ni tu mente de necesidades, porque, serás esclavo de las cosas y tendrás dificultad para valorarte como persona.

No hay que confundir riqueza con avaricia. Existen personas ricas generosas y solidarias que están libres de avaricia y existen personas pobres obsesionadas por el dinero.

El dinero es un bien necesario para liberarse de la ignorancia y de la pobreza y muy útil para lograr una calidad de vida y ascender al desarrollo; pero las cosas más importantes de la vida como la autoestima, la amistad y la felicidad, no se pueden comprar con dinero. Si así fuera, todos los ricos irradiarían felicidad. El dinero es un bien necesario. Es un buen sirviente pero un mal amo.

La experiencia nos enseña que sólo valoramos de verdad lo que logramos con esfuerzo; por esta razón, más importante que acumular dinero es ser capaz de producirlo. Si eres una maquinita productora de dinero, no necesitas tener grandes depósitos en el banco, porque, cuando necesites dinero, lo único que tienes que hacer es producirlo.

El temor a la pobreza genera avaricia. Nosotros consideramos avaros a quienes acumulan dinero con avidez, pero, en el fondo, todos somos bastante avaros.

La avaricia es un pecado capital, debido a que sus efectos son desastrosos, pues: «Donde está tu tesoro allí está tu corazón» de modo que, en la mente y en el corazón del avaro solo hay espacio para el dinero. No hay espacio para amores, sueños, amistades e ilusiones. Es una persona fría y calculadora, cuyo mundo es vacío y soledad.

El vicio de la avaricia tiende a crecer debido a que la crisis económica genera mucha angustia y temor a un futuro cada vez más incierto. La solución está en capacitarse y ser creativo y emprendedor para tener la capacidad de producir soluciones.

Si eres una maquinita productora de dinero, no necesitas tener grandes depósitos en el banco, porque, cuando necesites dinero, lo único que tienes que hacer es producirlo. Sin embargo, teniendo en cuanta que la suerte es caprichosa y el futuro incierto, es conveniente prever las cosas y tener la seguridad económica necesaria.

«Era tan pobre, tan pobre, que solo tenía dinero»

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